El miedo del varón a la mujer y viceversa.

noviembre 3, 2011

“Why are you afraid of women?” I asked a group of men.
“We’re afraid they’ll laugh at us,” replied the men.
“Why are you afraid of men?” I asked a group of women
“We’re afraid they’ll kill us,” replied the woman.

Margaret Atwood


El caso Candela

agosto 31, 2011

Sepan que hay nenas de once años secuestradas en prostíbulos y en este momento se las están garchando viejos gordos. NO NOS OLVIDEMOS QUE PASA TODOS LOS DÍAS!

HIJOS DE RE MIL PUTAS! Cagaría a trompadas a cada uno de los que dijo “ojalá que no sea ella” Y ENTONCES QUÉ?? ES UNA VIDA IGUAL!!

Y otra cosa: que tenga 11, 20, 40 o 65 años, sea mujer u hombre ES LO MISMO! Somos todos seres humanos, la puta madre. TAN DIFÍCIL ES DE ENTENDER? En NINGÚN caso es “menos grave”. ¿Acaso ser una mujer de 20 años hace que sea todo más tolerable? ¿O ser un hombre de 45 es menos trágico? Y muchos se olvidan que TODOS somos hijos de alguien.

Por favor. El sufrimiento NO es relativo. Es sufrimiento. La violación es violación seas una nena de 10 años o una mujer de 35. Los golpes duelen igual seas hombre o mujer. Hay que dejar de dramatizar algunos casos y suavizar otros. TODOS son delitos y violaciones a los derechos más humanos. Lo ÚNICO diferente es el móvil detrás.

Sociedad hipócrita de mierda. Maldita seas, humanidad. Nos tendríamos que haber extinguido en el neolítico.


Imposible conformar.

agosto 19, 2011

De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre.


El Segundo Sexo (V)

febrero 7, 2011

“Una dama en la sociedad y una puta en la cama.”

Hay una doble exigencia del hombre que destina a la mujer a la duplicidad: quiere que la mujer sea suya y que permanezca extraña; la sueña sirvienta y hechicera a la vez. Pero públicamente sólo asume el primero de estos deseos; el otro es una reivindicación hipócrita que disimula en lo más recóndito de su corazón y su carne; ella se opone a la moral y a la sociedad; es mala como lo Otro, como la Naturaleza rebelde, como la “mala mujer”.

 


El Segundo Sexo (IV)

febrero 5, 2011

Un poco del matrimonio y la infidelidad:

(…) reducida a la condición de sirviente, ya no es esa presa indomada en la cual se encarnaban todos los tesoros de la Naturaleza. Desde el nacimiento del amor cortesano, ya es un lugar común lo que el matrimonio mata el amor. Demasiado despreciada o demasiado respetada, demasiado cotidiana, la esposa ya no es un objeto erótico. Los tiros del matrimonio están primitivamente destinados a defender al hombre contra la mujer; ésta se convierte en su propiedad; pero todo lo que poseemos nos posee a su vez; también el matrimonio es para el hombre una servidumbre; entonces es cuando cae en la trampa tendida por la Naturaleza: por haber deseado una joven lozana, el varón debe alimentar durante toda su vida una gorda matrona, a una vieja reseca; la delicada joya destinada a embellecer su existencia se convierte en un fardo odioso.

(…) El adulterio no puede desaparecer sino con el matrimonio mismo. Porque el fin del matrimonio consiste, en cierto modo, en inmunizar al hombre contra la mujer: pero las demás mujeres conservan a sus ojos su vertiginoso atractivo, y hacia ellas se volverá. Las mujeres se hacen cómplices. Porque se rebelan contra un orden que pretende privarlas de todas sus armas.

[la mujer] únicamente a través del adulterio y la mentira puede demostrar que no es la cosa de nadie y desmentir las pretensiones del varón. Por eso están tan prontos a despertarse los celos del hombre (…)

 


El Segundo Sexo (III)

febrero 2, 2011

(…) al soñarse así como donante, liberador, redentor, el hombre desea todavía la sumisión de la mujer; porque para despertar a la Bella Durmiente del Bosque es preciso que duerma; hacen falta ogros y dragones para que haya princesas cautivas. Sin embargo, cuanto mayor es el gusto del hombre por las empresas difíciles, con mayor placer concederá la independencia a la mujer. Vencer es todavía más fascinante que liberar o dar. El ideal del hombre medio occidental es una mujer que sufra libremente su dominación, que no acepte sus ideas sin discusión, pero que ceda ante sus razones, que le resista con inteligencia para terminar dejándose convencer. Cuanto más se exalta su orgullo, más le agrada que la aventura sea peligrosa: resulta más hermoso domeñar a Pentesilea que desposarse con una  Cenicienta consentidora. “El guerrero ama el peligro y el juego –dice Nietzsche-,y por eso ama a la mujer, que es el juego más peligroso.” El hombre que ama el peligro y el juego ve sin desagrado que la mujer se torne amazona, si mantiene la esperanza de reducirla: lo que su corazón exige es que esa lucha siga siendo para él un juego, mientras que la mujer empeña en ella su destino; ésa es la verdadera victoria del hombre, libertador y conquistador: que la mujer lo reconozca libremente como su destino.

 

Desde el momento en que a la mujer se la considera una persona, no se la puede conquistar sin su consentimiento; hay que ganarla.

 


La tabla del inodoro.

enero 31, 2011

En un blog, un hombre planteaba la eterna discusión femenina-masculina por la tabla del inodoro. ¿Por qué la tengo que bajar? ¿Por qué la tengo que subir? Copio y pego mi profunda reflexión al respecto:

Matemática pura, chicos:

Supongamos que hombres y mujeres vamos al baño la misma cantidad de veces para hacer del 1 y del 2. Pongamos un número cualquiera: 10 veces por día cada uno.

Mirá.. las mujeres usamos la tabla abajo siempre, o sea, cuando hacemos de 1 y del 2. Entonces ya tenemos 10 veces en las que se usará la tabla abajo. Los hombres, pongamosle, van 8 veces a hacer del 1 y 2 del 2. O sea, que el 20 por ciento de las veces que van al baño, usan la tabla abajo.
Conclusión, de cada 20 veces, 12 se usa la tabla abajo. Ergo: más de la mitad. Más de mitad es mayoría. Estadística pura: la posición normal de la tabla es abajo, les guste o no les guste.
Además, sin contar que cuando van del 2 (usan la tabla abajo) pasan más tiempo que nosotras (mucho más tiempo) y es un “placer primario único”… o sea que la tabla baja va asociada a un sentimiento inconsciente de satisfacción: ver la tabla baja les recuerda a ese momento de éxtasis total que dicen experimentar en el trono, lo que reporta en mayor utilidad.. así que, a fin de cuentas, es mejor para ustedes.
A quejarse menos y a acatar más, muchachos.

 

He dicho. La tabla VA ABAJO y al que no le guste, que se haga homosexual así no tiene estos dramas.


Los Piropos.

enero 31, 2011

http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/analisisfeminista/pirops.htm

Destaco una parte, en partícular:

Todas las mujeres sabemos intuitivamente que cuando un hombre desconocido te dice algo en la calle puede pasar cualquier cosa: desde que se limite a su agresión verbal (agresión porque no la pides y te la impone), a que intente tocarte o asaltarte.

Porque más allá de que te juzguen (¡¡y te lo digan!!) por tu cuerpo, que resalten tus “virtudes” o “defectos”, que te hagan pasar vergüenza, o lo que sea, etc., etc. Hay algo que -me atrevo a asegurar sin lugar a dudas- ningún piropeador piensa: aunque lo hagan con la mejor onda, generan un estado de miedo/alerta en la otra persona porque ella no se sabe hasta dónde se va a llegar. Y no hace falta ser un genio para darse cuenta que salir a la calle así, no está bueno.

Me recuerda a la frase “la caballerosidad está muerta, y la mataron las feministas”, haciendo referencia a que los hombres ya no dicen “cosas lindas” ni tienen “gestos lindos”. ¡Ojalá! Que Buda nos oiga.


“Si no sos mía, no sos de nadie”

enero 27, 2011

Fabio Fusaro comenta en el programa de radio Uno entre mil que al hombre le duele más imaginarse a su novia garchando con otro que siendo velada.

Quedamos así. Después nos espantamos por tanto crimen “pasional”. “¿Cómo puede haber sucedido? Qué animal! Qué cavernícola!”, decimos. Me pregunto qué le pasaría al Sr. Fusaro si el novio de su hija piensa como él, o como él sugiere que piensan todos los hombres.

Porque.. no sea cosa que TU mujer se acueste con otro. ¿Cómo se atreve? Mejor que se muera.

Y no, no estoy haciendo apología de la infidelidad.


El segundo sexo (II)

enero 19, 2011

Varias veces se ha dicho que “desde que la mujer empezó a trabajar, la familia tradicional se desmoronó”, haciendo alusión a la mayor participación femenina en el mercado laboral de estos últimos tiempos. Mentira. La mujer trabajó siempre, a la par del hombre, pero en trabajos peor pagos, no reconocidos o ignorados. La idea de “la mujer ama de casa con tiempo libre de sobra” es una idea burguesa del siglo XVIII que sólo fue posible en las clases de élite de la sociedad. Mientras, en los suburbios, pasaba esto:

“El fabricante M.E. me hizo saber que en sus telares mecánicos solamente empleaba mujeres, y que daba preferencia a las casadas, y, entre éstas, a las que tenían en casa una familia que mantener, porque ponían mucha más atención y mostraban más docilidad que las solteras, ya que tenían que trabajar hasta el agotamiento de sus fuerzas para procurar a los suyos los medios de subsistencia indispensables. Así es –añade Marx- cómo son falsedades las cualidades propias de la mujer en detrimento suyo y cómo todos los elementos morales y delicados de su naturaleza se transforman en medios para esclavizarla y hacerla sufrir.” Resumiendo El Capital y comentando a Bebel, escribe G. Derville: “Animal de lujo o animal de carga, he ahí lo que es casi exclusivamente hoy la mujer. Entretenida por el hombre cuando no trabaja, sigue siéndolo también cuando se mata trabajando.”

La idea de la mujer como la reina de la casa, que se dedica a tomar el té, explotando al marido que trabaja incansablemente es un chiste de mal gusto. O como dijo Balzac, al referirse a las mujeres de las altas esferas socio-económicas de le época: “La mujer casada es una esclava a quien hay que saber sentar en un trono.” ¿Qué tan lejos estamos de esa afirmación, hoy en día?


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