Acabo de..
Noviembre 6, 2009
Acabo de leer un post en un foro que frecuento que me dejó impactada. Resulta que una chica que participa usualmente comentaba lo que le pasó ayer: fue a tomar un café y vió a dos hombres sentados en una mesa. Uno de ellos le gustó, y dedujo, por el juego de miradas, que él también estaba interesado.
Cuestión, ella se fue al poco tiempo y, a pesar de pasarles por al lado al salir, ninguno de los dos dijo ni hizo nada. Ella agregaba que se quedó con bronca de que no se hayan animado, pero que ella no podía hacer nada, sino no iba a poder salvar el prejuicio de “mujer fácil que encara a hombres”, gracias a la sociedad machísta en la que vivimos.
Eso me hizo recordar una idea que tengo hace tiempo en la cabeza. Los hombres se quejan, innumerables veces, de que son ellos los que tienen que tomar el rol “activo” e ir al encare. Que eso los estresa (ay, pobreciiiitos..), que se tienen que enfrentar al miedo al rechazo, que tienen que bancarse que los pongan a prueba, etc.
Yo los entiendo. Pero, como siempre, caen en contradicciones. Por un lado, se mueren por que sean las mujeres las que, de vez en cuando (no siempre, sino se sienten “intimidados”.. ja!), tomen la iniciativa. Pero, por otro, cuando una mina los avanza, la toman como un “gato”, una “facilonga”.
Y así estamos: se quejan de que tienen que ir de “cacería” (como en las propagandas de Axe), pero a la vez les encanta sentir que son ellos los que están en control de la situación. Pónganse de acuerdo, muchachos, porque confunden.
Para los que nunca se pudieron a pensar en esto y se quejan de su increíblemente desventajosa situación de ser quienes socialmente toman el rol de conquista: no siempre es divertido tener que sentarte a esperar a que aquél chico que te encanta se anime a dirigirte la palabra (¡¡y encima después hacerte la difícil durante un tiempo prudencial para no quedar como atorranta!!). Si bien las mujeres tenemos formas sutiles de decir “che.. dale, encarame que me gustás”, a veces sería MUCHO más fácil ir y pedirle el mail o el celular. Pero, ¿qué pasaría en tal caso? La amplia mayoría, no te tomaría en serio. “Se me regaló” comentaría el chico en cuestión a su grupo de amigos. ¿Y qué mujer quiere verse “regalada” cuando, en realidad, quería algo serio y lo único que hizo “mal” fue ir y buscarlo?
En fin. Al margen de éste debate, lo que me traumó fue un comentario de los respondieron el post original:
“No vivimos en una sociedad machista.”
Demás está aclarar que lo dijo un hombre. Obvio.
Claro, pelotudo, no vivimos en una sociedad machista. Hay una perfecta igualdad entre hombres y mujeres. Nadie te insulta y/o humilla en la calle con “piropos” totalmente desubicados; ni insinua que no sabés hacer tal o cual cosa por ser mujer; no muere una mujer cada tres días en manos de sus parejas o ex parejas bajo el rótulo ridículo de “crimenes pasionales”; no existen las violaciones, ni los abusos, ni la prostitución forzada (que hasta a muchos le parece divertido); no te pagan menos sueldo a igual trabajo e iguales estudios (o aún mayores) que un hombre; tampoco deciden por vos poniendo en riesgo tu salud psíquica y física al negarte la posibilidad de abortar; y paro para no aburrir.
Pareciera que en su mundo utópico no pasan éstas cosas. Me gustaría saber dónde queda ese mundo, así voy armando las valijas.
Es lógico que el hombre no se de cuenta de muchos detalles machístas que están presentes en nuestra vida de todos los días, porque no los sufre. Pero de ahí a negar la idea de un sistema machísta, es totalmente absurdo, ridículo, estúpido e ingénuo.
Basta. Me hizo calentar.
Noviembre 7, 2009 at 10:43 am
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