La tabla del inodoro.

enero 31, 2011

En un blog, un hombre planteaba la eterna discusión femenina-masculina por la tabla del inodoro. ¿Por qué la tengo que bajar? ¿Por qué la tengo que subir? Copio y pego mi profunda reflexión al respecto:

Matemática pura, chicos:

Supongamos que hombres y mujeres vamos al baño la misma cantidad de veces para hacer del 1 y del 2. Pongamos un número cualquiera: 10 veces por día cada uno.

Mirá.. las mujeres usamos la tabla abajo siempre, o sea, cuando hacemos de 1 y del 2. Entonces ya tenemos 10 veces en las que se usará la tabla abajo. Los hombres, pongamosle, van 8 veces a hacer del 1 y 2 del 2. O sea, que el 20 por ciento de las veces que van al baño, usan la tabla abajo.
Conclusión, de cada 20 veces, 12 se usa la tabla abajo. Ergo: más de la mitad. Más de mitad es mayoría. Estadística pura: la posición normal de la tabla es abajo, les guste o no les guste.
Además, sin contar que cuando van del 2 (usan la tabla abajo) pasan más tiempo que nosotras (mucho más tiempo) y es un “placer primario único”… o sea que la tabla baja va asociada a un sentimiento inconsciente de satisfacción: ver la tabla baja les recuerda a ese momento de éxtasis total que dicen experimentar en el trono, lo que reporta en mayor utilidad.. así que, a fin de cuentas, es mejor para ustedes.
A quejarse menos y a acatar más, muchachos.

 

He dicho. La tabla VA ABAJO y al que no le guste, que se haga homosexual así no tiene estos dramas.


Los Piropos.

enero 31, 2011

http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/analisisfeminista/pirops.htm

Destaco una parte, en partícular:

Todas las mujeres sabemos intuitivamente que cuando un hombre desconocido te dice algo en la calle puede pasar cualquier cosa: desde que se limite a su agresión verbal (agresión porque no la pides y te la impone), a que intente tocarte o asaltarte.

Porque más allá de que te juzguen (¡¡y te lo digan!!) por tu cuerpo, que resalten tus “virtudes” o “defectos”, que te hagan pasar vergüenza, o lo que sea, etc., etc. Hay algo que -me atrevo a asegurar sin lugar a dudas- ningún piropeador piensa: aunque lo hagan con la mejor onda, generan un estado de miedo/alerta en la otra persona porque ella no se sabe hasta dónde se va a llegar. Y no hace falta ser un genio para darse cuenta que salir a la calle así, no está bueno.

Me recuerda a la frase “la caballerosidad está muerta, y la mataron las feministas”, haciendo referencia a que los hombres ya no dicen “cosas lindas” ni tienen “gestos lindos”. ¡Ojalá! Que Buda nos oiga.


“Si no sos mía, no sos de nadie”

enero 27, 2011

Fabio Fusaro comenta en el programa de radio Uno entre mil que al hombre le duele más imaginarse a su novia garchando con otro que siendo velada.

Quedamos así. Después nos espantamos por tanto crimen “pasional”. “¿Cómo puede haber sucedido? Qué animal! Qué cavernícola!”, decimos. Me pregunto qué le pasaría al Sr. Fusaro si el novio de su hija piensa como él, o como él sugiere que piensan todos los hombres.

Porque.. no sea cosa que TU mujer se acueste con otro. ¿Cómo se atreve? Mejor que se muera.

Y no, no estoy haciendo apología de la infidelidad.


El segundo sexo (II)

enero 19, 2011

Varias veces se ha dicho que “desde que la mujer empezó a trabajar, la familia tradicional se desmoronó”, haciendo alusión a la mayor participación femenina en el mercado laboral de estos últimos tiempos. Mentira. La mujer trabajó siempre, a la par del hombre, pero en trabajos peor pagos, no reconocidos o ignorados. La idea de “la mujer ama de casa con tiempo libre de sobra” es una idea burguesa del siglo XVIII que sólo fue posible en las clases de élite de la sociedad. Mientras, en los suburbios, pasaba esto:

“El fabricante M.E. me hizo saber que en sus telares mecánicos solamente empleaba mujeres, y que daba preferencia a las casadas, y, entre éstas, a las que tenían en casa una familia que mantener, porque ponían mucha más atención y mostraban más docilidad que las solteras, ya que tenían que trabajar hasta el agotamiento de sus fuerzas para procurar a los suyos los medios de subsistencia indispensables. Así es –añade Marx- cómo son falsedades las cualidades propias de la mujer en detrimento suyo y cómo todos los elementos morales y delicados de su naturaleza se transforman en medios para esclavizarla y hacerla sufrir.” Resumiendo El Capital y comentando a Bebel, escribe G. Derville: “Animal de lujo o animal de carga, he ahí lo que es casi exclusivamente hoy la mujer. Entretenida por el hombre cuando no trabaja, sigue siéndolo también cuando se mata trabajando.”

La idea de la mujer como la reina de la casa, que se dedica a tomar el té, explotando al marido que trabaja incansablemente es un chiste de mal gusto. O como dijo Balzac, al referirse a las mujeres de las altas esferas socio-económicas de le época: “La mujer casada es una esclava a quien hay que saber sentar en un trono.” ¿Qué tan lejos estamos de esa afirmación, hoy en día?


¿Por qué los más inteligente en la Universidad no son los más ricos?

enero 18, 2011

http://english.martinvarsavsky.net/entrepreneurship/why-do-some-who-thrive-at-university-underperform-in-life-and-vice-versa.html

Interesantísimo.


Los caballeros las prefieren brutas.

enero 18, 2011

Algunos fragmentos del libro de Isabela Santo Domingo que me gustaron:

Que nos liberáramos de todo y aprendiéramos que si no fingimos un orgasmo no pasa nada. Pues a ellos realmente lo único que les importará, casi siempre, será buscar y encontrar su propio clímax así finjamos y advirtamos que somos multiorgásmicas. No les importa, no insistan. Qué tal si aprendiéramos más bien a que no sólo sentir placer es algo bueno, sino además que el orgasmo es responsabilidad de cada uno por igual. Que ni debemos esforzarnos por fingir que nos están matando del placer, ni creer que a ellos les excita realmente pensar que logramos el orgasmo gracias a ellos, ni mucho menos que es responsabilidad del otro procurarnos así sea el mínimo de placer. No, aprendamos más bien que es responsabilidad de cada quien y así tendremos vidas sexuales más satisfactorias.

(…) insisto que el orgasmo, en el caso de las solteras, las casadas, las viudas y en el de todas las mujeres por igual, es responsabilidad de cada una. Dejemos por un momento de pensar que ellos son buenos o malos en la cama. Evitemos darles el poder y el control de nuestro placer sexual. Volvámonos mujeres realmente prácticas, condescendientes, mujeres activas, participativas, creativas sin exagerar y con menos complejos que ahora. Que no volvamos a depender de ellos para gozarlo, que entendamos por fin que no tiene nada de malo disfrutarlo igual que ellos, y que pedirlo de vez en cuando nos fortalece el cuerpo y el espíritu. Que tenemos también derecho a ser un poco egoístas igual que lo son ellos, que no tiene que condenarse a fingir orgasmos toda la vida por temor a perderlo. Créame que no les importa más que al principio y por puro y físico orgullo machista. De allí en adelante señoras, su propia satisfacción sexual, que sea también su propia responsabilidad.

 

Y una reflexión sobre el feminismo y las relaciones entre mujeres que me pareció genial:

¿Para qué iba a querer entonces luchar toda mi vida por ayudar a las demás mujeres del mundo a lograr sus objetivos, si para la mayoría de ellas su objetivo en sus vidas sigue siendo criticar a las demás?

 

 

 

 


El segundo sexo (I)

enero 15, 2011

Para todos aquellos que padecen complejo de inferioridad, hay ahí un linimento milagroso: con respecto a las mujeres, nada hay más arrogante, agresivo o desdeñoso que un hombre inquieto por su virilidad.

 


Conviértete en un macho alpha.

enero 10, 2011

http://sistemadelmachoalfa.com/

 

JAJAJAJA… Ahhhhh, que hdp.


¿Por qué los hombres usan a las prostitutas?

enero 10, 2011

http://www.guardian.co.uk/society/2010/jan/15/why-men-use-prostitutes

Dos cositas a destacar:

“Discovering the women were ­trafficked, pimped or otherwise coerced would appear not to be so ­effective. Almost half said they ­believed that most women in prostitution are victims of pimps (“the pimp does the ­psychological raping of the woman,” explained one). But they still continued to visit them.”

“One of the most interesting findings was that many believed men would “need” to rape if they could not pay for sex on demand. One told me, “Sometimes you might rape someone: you can go to a prostitute instead.” Another put it like this: “A desperate man who wants sex so bad, he needs sex to be relieved. He might rape.” I concluded from this that it’s not feminists such as Andrea Dworkin and myself who are responsible for the idea that all men are potential rapists – it’s sometimes men themselves.”

Diviiiiiiiinos.


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