“Una dama en la sociedad y una puta en la cama.”
Hay una doble exigencia del hombre que destina a la mujer a la duplicidad: quiere que la mujer sea suya y que permanezca extraña; la sueña sirvienta y hechicera a la vez. Pero públicamente sólo asume el primero de estos deseos; el otro es una reivindicación hipócrita que disimula en lo más recóndito de su corazón y su carne; ella se opone a la moral y a la sociedad; es mala como lo Otro, como la Naturaleza rebelde, como la “mala mujer”.
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Muy buenos estos fragmentos!