Quisiera cagar a trompadas al que pensó la propaganda de Movistar que pasan siempre en el entretiempo de los partidos. Es detestable. La voz de la mina es increíblemente molesta.
Aggg…
Quisiera cagar a trompadas al que pensó la propaganda de Movistar que pasan siempre en el entretiempo de los partidos. Es detestable. La voz de la mina es increíblemente molesta.
Aggg…
Yo sé que sonará súper superficial.. pero cómo extraño a la Britney Spears que solía ser cuando era más chica.
Una lástima.
Cada vez que digo algo así como “no quiero tener hijos ni me quiero casar”, no puedo evitar imaginarme un flash de mi vida dentrro de 10 años, en la cual esté haciendo exactamente lo opuesto a lo que digo en la actualidad.
Imaginarme despeinada, a cara lavada, tratando de calmar a un bebé de meses mientras compruebo que no se me queme el pollo en el horno. Tener a otro nene de tres años desordenando la ropa que acababa de planchar, y que al agarrarlo me diga ¨tenés las manos asperas, mamá¨, gentileza de la lavandina y detergente. Esperar a que mi marido llegue del trabajo y que cuando me pregunte qué tal mi día, responderle “no sabes! Hoy hice un portapapeles con rollos de papel higiénico”, culminar, como broche de oro (como la alianza en la mano izquierda), pidiéndole que me deje plata para mañana, que tengo que ir al super.
Me da escalofríos de tan sólo imaginarmelo.
Un ex me volvió a mandar un mail. Según gMail lo hizo hace unos días, pero dado a que tengo etiquetada su dirección como spam, lo vi recién hoy al vaciar la carpeta.
El punto es que en una parte me dice algo así que cómo lie yo con la ausencia de nuestras buenas costumbres. Eso disparó una pregunta en mi cabeza: “¿Cuáles buenas costumbres?” Sinceramente, no me acuerdo ninguna. Ni una.
Y todo eso me hizo acordar que mi mente tiene la capacidad de eliminar material innecesario o molesto. En este caso -el de una separación-, me olvido completamente de lo bueno que haya habido y/o vivido mientras duró la relación. Sobre todo si soy yo la que deja. Sobre todo si la otra persona me tenía totalmente harta, asqueada y saturada. Y, sobre todo, si me dio motivos de sobra para empezar a odiarlo.
En fin. Es interesante cómo funciona nuestra mente. En todo caso, gracias, psiquis mía, te debo una.
No recuerdo la fecha en que “perdí la virginidad” -estúpida expresión-. En serio, no estoy segura si fue en abril o en mayo, pero me inclino más por abril. Creo que era 20 y pico.. y nada más. Fue hace ya varios años, además.
Al menos para mi, la primera vez careció de importancia y se perfila para pasar al olvido.
No me gustan los hombres peludos. Me gustan con la menor cantidad de pelo en el cuerpo posible.
Por el amor de Dior, ¡depílense!