La cosa empezó más o menos así: un grupo de científicos -de esos que evidentemente no encontraron algo mejor que estudiar- querían hacer un estudio sobre las supuestas -o no tan supuestas- consecuencias de ver pornografía regularmente en los hombres. Para ello, intentaron formar dos grupos de hombres a estudiar: unos que miren porno y otros que no. Pero, ¡oh, sorpresa!, se encontraron con el pequeñísimo contratiempo de que no había voluntarios masculinos que no hayan visto porno.
Conclusión: el proyecto pasó al olvido. Lo que si, ahora pueden afirmar científicamente que todos los veinteañeros miran porno. Entre otros datos curiosos como que, en promedio, empezaron a ver a los 10 años. O que los solteros les dedican unas 3 veces por semana, 40 minutos en cada una; mientras que los que están en pareja, lo hacen 1.7 veces por semana, durante 20 minutos.
También, nos aclara el profesor Lajeunesse:
“Pornography hasn’t changed their perception of women or their relationship, which they all want to be as harmonious and fulfilling as possible”
O sea: que la pornografía no cambió su percepción de la mujer o de sus relaciones, ya que todos quieren ser tan armónicos y satisfacientes como les es posible.
Todo este asunto me genera inquietudes.
1) ¿En serio esperaba encontrar a algún heterosexual veinteañero que no haya mirado nunca, never, pornografía?
2) ¿Era necesario un estudio para concluír esta pelotudez?
3) No, profesor Lajeunesse, OBVIO que no cambia la percepción de la mujer, ni destruye relaciones. Claro que no. ¡Ah! Y el porno los hace mejores amantes, armónicos y complacientes. No sé si reir o llorar. Esto es un chiste, ¿no?
En fin. Que alguien le cuente a este hombre que la vida no es como Disney dice que es.Y que si bien el porno en si no tiene nada de malo, la estructura actual, los mensajes que las “historias” mandan, el negocio ilícito que se esconde detrás y los consumidores sin capacidad de discernir entre lo que es fantasía y lo que es realidad, hacen que sí lo tenga.
Aquí, para leer el artículo completo.
Escrito por Mariel