El Segundo Sexo (V)

febrero 7, 2011

“Una dama en la sociedad y una puta en la cama.”

Hay una doble exigencia del hombre que destina a la mujer a la duplicidad: quiere que la mujer sea suya y que permanezca extraña; la sueña sirvienta y hechicera a la vez. Pero públicamente sólo asume el primero de estos deseos; el otro es una reivindicación hipócrita que disimula en lo más recóndito de su corazón y su carne; ella se opone a la moral y a la sociedad; es mala como lo Otro, como la Naturaleza rebelde, como la “mala mujer”.

 


El Segundo Sexo (III)

febrero 2, 2011

(…) al soñarse así como donante, liberador, redentor, el hombre desea todavía la sumisión de la mujer; porque para despertar a la Bella Durmiente del Bosque es preciso que duerma; hacen falta ogros y dragones para que haya princesas cautivas. Sin embargo, cuanto mayor es el gusto del hombre por las empresas difíciles, con mayor placer concederá la independencia a la mujer. Vencer es todavía más fascinante que liberar o dar. El ideal del hombre medio occidental es una mujer que sufra libremente su dominación, que no acepte sus ideas sin discusión, pero que ceda ante sus razones, que le resista con inteligencia para terminar dejándose convencer. Cuanto más se exalta su orgullo, más le agrada que la aventura sea peligrosa: resulta más hermoso domeñar a Pentesilea que desposarse con una  Cenicienta consentidora. “El guerrero ama el peligro y el juego –dice Nietzsche-,y por eso ama a la mujer, que es el juego más peligroso.” El hombre que ama el peligro y el juego ve sin desagrado que la mujer se torne amazona, si mantiene la esperanza de reducirla: lo que su corazón exige es que esa lucha siga siendo para él un juego, mientras que la mujer empeña en ella su destino; ésa es la verdadera victoria del hombre, libertador y conquistador: que la mujer lo reconozca libremente como su destino.

 

Desde el momento en que a la mujer se la considera una persona, no se la puede conquistar sin su consentimiento; hay que ganarla.

 


La tabla del inodoro.

enero 31, 2011

En un blog, un hombre planteaba la eterna discusión femenina-masculina por la tabla del inodoro. ¿Por qué la tengo que bajar? ¿Por qué la tengo que subir? Copio y pego mi profunda reflexión al respecto:

Matemática pura, chicos:

Supongamos que hombres y mujeres vamos al baño la misma cantidad de veces para hacer del 1 y del 2. Pongamos un número cualquiera: 10 veces por día cada uno.

Mirá.. las mujeres usamos la tabla abajo siempre, o sea, cuando hacemos de 1 y del 2. Entonces ya tenemos 10 veces en las que se usará la tabla abajo. Los hombres, pongamosle, van 8 veces a hacer del 1 y 2 del 2. O sea, que el 20 por ciento de las veces que van al baño, usan la tabla abajo.
Conclusión, de cada 20 veces, 12 se usa la tabla abajo. Ergo: más de la mitad. Más de mitad es mayoría. Estadística pura: la posición normal de la tabla es abajo, les guste o no les guste.
Además, sin contar que cuando van del 2 (usan la tabla abajo) pasan más tiempo que nosotras (mucho más tiempo) y es un “placer primario único”… o sea que la tabla baja va asociada a un sentimiento inconsciente de satisfacción: ver la tabla baja les recuerda a ese momento de éxtasis total que dicen experimentar en el trono, lo que reporta en mayor utilidad.. así que, a fin de cuentas, es mejor para ustedes.
A quejarse menos y a acatar más, muchachos.

 

He dicho. La tabla VA ABAJO y al que no le guste, que se haga homosexual así no tiene estos dramas.


Los caballeros las prefieren brutas.

enero 18, 2011

Algunos fragmentos del libro de Isabela Santo Domingo que me gustaron:

Que nos liberáramos de todo y aprendiéramos que si no fingimos un orgasmo no pasa nada. Pues a ellos realmente lo único que les importará, casi siempre, será buscar y encontrar su propio clímax así finjamos y advirtamos que somos multiorgásmicas. No les importa, no insistan. Qué tal si aprendiéramos más bien a que no sólo sentir placer es algo bueno, sino además que el orgasmo es responsabilidad de cada uno por igual. Que ni debemos esforzarnos por fingir que nos están matando del placer, ni creer que a ellos les excita realmente pensar que logramos el orgasmo gracias a ellos, ni mucho menos que es responsabilidad del otro procurarnos así sea el mínimo de placer. No, aprendamos más bien que es responsabilidad de cada quien y así tendremos vidas sexuales más satisfactorias.

(…) insisto que el orgasmo, en el caso de las solteras, las casadas, las viudas y en el de todas las mujeres por igual, es responsabilidad de cada una. Dejemos por un momento de pensar que ellos son buenos o malos en la cama. Evitemos darles el poder y el control de nuestro placer sexual. Volvámonos mujeres realmente prácticas, condescendientes, mujeres activas, participativas, creativas sin exagerar y con menos complejos que ahora. Que no volvamos a depender de ellos para gozarlo, que entendamos por fin que no tiene nada de malo disfrutarlo igual que ellos, y que pedirlo de vez en cuando nos fortalece el cuerpo y el espíritu. Que tenemos también derecho a ser un poco egoístas igual que lo son ellos, que no tiene que condenarse a fingir orgasmos toda la vida por temor a perderlo. Créame que no les importa más que al principio y por puro y físico orgullo machista. De allí en adelante señoras, su propia satisfacción sexual, que sea también su propia responsabilidad.

 

Y una reflexión sobre el feminismo y las relaciones entre mujeres que me pareció genial:

¿Para qué iba a querer entonces luchar toda mi vida por ayudar a las demás mujeres del mundo a lograr sus objetivos, si para la mayoría de ellas su objetivo en sus vidas sigue siendo criticar a las demás?

 

 

 

 


¿Por qué los hombres usan a las prostitutas?

enero 10, 2011

http://www.guardian.co.uk/society/2010/jan/15/why-men-use-prostitutes

Dos cositas a destacar:

“Discovering the women were ­trafficked, pimped or otherwise coerced would appear not to be so ­effective. Almost half said they ­believed that most women in prostitution are victims of pimps (“the pimp does the ­psychological raping of the woman,” explained one). But they still continued to visit them.”

“One of the most interesting findings was that many believed men would “need” to rape if they could not pay for sex on demand. One told me, “Sometimes you might rape someone: you can go to a prostitute instead.” Another put it like this: “A desperate man who wants sex so bad, he needs sex to be relieved. He might rape.” I concluded from this that it’s not feminists such as Andrea Dworkin and myself who are responsible for the idea that all men are potential rapists – it’s sometimes men themselves.”

Diviiiiiiiinos.


El Príncipe Azul

agosto 22, 2010

¿Qué buscamos en un Príncipe? Por dar algunos ejemplos, serían:

* Que esté en casa, pero no todo el día.
* Que sea pulcro y limpio, pero no obsesivo por el orden y la limpieza.
* Que sea cariñoso, pero no cargoso.
* Que durmamos juntos, pero no todos los días.
* Que sea seductor, pero no mujeriego.
* Que tenga buena posición económica, pero que no labure todo el día.
* Que sea buen amante, pero cuando una tenga ganas.
* Que respete a la familia, pero que no le de tanta bola a su vieja.
* Que sea abierto y espontáneo, pero que controle sus fratulencias.
* Que sea romántico, pero no boludo.
* Que no sea amarrete, pero tampoco derrochador.
* Que no sea celoso, pero tampoco indiferente.
* Que sea protector, pero que no esté tan pendiente.
* Que se conmueva, pero que no llore.
* Que sea duro, pero flexible.
* Que tenga auto, pero que no lo cuide tanto.
* Que sea sociable, pero nunca los amigos primero que una.

Los príncipes azules están destinados a desteñir al primer lavado.


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