Yo sé que sonará súper superficial.. pero cómo extraño a la Britney Spears que solía ser cuando era más chica.
Una lástima.
Yo sé que sonará súper superficial.. pero cómo extraño a la Britney Spears que solía ser cuando era más chica.
Una lástima.
Hace ya unos días que estoy leyendo el segundo libro de la saga Crepúsculo. Fui al cine a ver la primer película y despertó mi curiosidad el saber por qué a las adolescentes les gusta tanto si, en mi opinión, no pasa de algo mediocre. Fue así como le pedí el libro prestado a una prima (ni en pedo lo compro), y llevo leyéndolo desde unas semanas. Debo decir que encontré un par de cosas que, como mínimo, son interesantes.
La historia es más o menos así: Bella (la protagonista), se muda a Forks, un lejano pueblo del ¿norte? de Estados Unidos, con su padre. En éste lugar abunda la lluvia, la humedad y los días nublados. A ella le cuesta adaptarse al principio, pero finalmente se acostumbra. Comienza la secundaria y allí conoce a un grupo de chicos extremadamente perfectos. Uno de ellos es Edward. Después de un par de idas y vueltas, con misterios de por medio, Bella descubre que Edward es un vampiro (CHAN). Ella se sorprende, pero ya estaba terriblemente enamorada del chico de ojos dorados. Resulta, que esto no representaría un peligro mortal para ella, ya que Edward y su familia son vampiros vegetarianos (?), es decir, para los que no estén familiarizados con el término, no matan a seres humanos, sino a animales. Edward también se enamora de Bella, porque resulta que ella es, para él, algo así como la kryptonita para Superman. Un vampiro malo quiere chuparle hasta la última gota de sangre a Bella, y Edward, todopoderoso y perfecto, la rescata. Final feliz de la primer parte.
Éste libro fue ampliamente criticado, empezando por las acusaciones de buscar una especie de castidad en los jóvenes, ya que Edward no le permite a Bella ponerse demasiado apasionada (no más allá de un besito en los labios), porque teme no resistir la tentación y lastimarla. Primer mensaje indirecto: el sexo como una decisión unilateral del hombre que “lastima” a la mujer al no poder controlar sus instintos más básicos.
En ésta primera entrega, se habla del amor eterno y la confiaza ciega por parte de ella. Recordemos: él es un vampiro todopoderoso, fuerte, indestructitble. Ella es una simple mortal torpe que necesita de su protección y cuidado para no tropesarse cada dos pasos. Además, él es hermoso, con un físico trabajado, una voz aterciopelada y una mirada matadora. Es culto (no tiene 400 años para nada), inteligente, divertido y elocuente. Un dios griego al que ella le rinde la mayor de las devociones. ¿Segundo mensaje indirecto?
El segundo libro empieza con el cumpleaños de Bella. Ella sólo desea un regalo: convertirse en vampira y de esa forma ser inmortal, para vivir por la eternidad al lado de su adorado amado. Edward tiene totalmente descartada esa posibilidad y, como él decide qué se hace y qué no, simplemente le organiza, junto a su familia, una fiesta. Mientras desenvolvía los regalos, Bella se corta el dedo con el papel (recordemos que es torpe, pobrecita). Se arma un revuelo importante por el olor irresistible de su sangre, pero afortunadamente todo sale bien, sin mayores heridas.
En los días posteriores, Edward se muestra frío y distante, mientras ella espera obedientemente que él le de una explicación al respecto, sin preguntar, cuestionar o insinuar nada. Finalmente, él toma una sensata decisión: irse y dejarla, dado que él es muy peligroso para ella. Cuestión que ella no logra superar su partida. Cuenta en el libro -que está redactado en primera persona, a modo de diario íntimo-, que todas las noches sufre de pesadillas terribles, que la hacen despertarse gritando de terror. Describe la sensación de un desgarro en su pecho, cada vez que recuerda a Edward. Fueron seis meses los que pasaron, hasta que ella pudo volver -al menos un poco- a vivir. A su vez, cuando Bella hace algo arriesgado, escucha en su cabeza la perfecta e increíble voz de Edward que le da ordenes del tipo “no hagas estupideces” “quedate quieta, Bella”, etc. ¡Qué romántico!
Durante ese tiempo, comienza a relacionarse con Jacob, el hijo de un amigo de su padre, quien forma parte de una tribu originaría del lugar. Las cosas marchan muy bien, ya que él le permite un respiro a todo el dolor que Edward le causó con su partida. Pero de un día para el otro, él cambia. Se une a un grupo de jovenes y a ella le hace sospechar que está en algo raro. Con un par de idas y vueltas, ella descubre que él es un hombre lobo. Y es ahora donde TODO tiene sentido. Por eso Jacob y Edward se odiaban, recordemos que los hombres lobos son los enemigos mortales de los vampiros.
Hecha ésta breve reseña de la historia, vamos al punto. Cito algunas frases que me llamaron la atención, a modo de ilustrar mi crítica:
“Y descubrí a Edward inmóvil, recostado contra su precioso Volvo plateado como un tributo de marfil consagrado a algún olvidado dios pagano de la belleza.”
“Pero, ¿cómo le iba a dejar que me diera nada cuando yo no tenía con qué corresponderle? Él, por alguna razón incompresible, quería estar conmigo. Cualquier cosa que me diera, además de su compañía, aumentaba aún más el desequilibrio entre nosotros.”
“Me tocó con mucho cuidado, paseando las puntas de sus dedos por mis sienes, mis pómulos y la línea de la mandíbula, como si yo fuera algo que pudiera romperse con facilidad. Lo cual era exactamente el caso, al menos en comparación con él.”
“Edward había establecido con cuidado los límites exactos de nuestro contacto físico a fin de mantenerme viva.”
“Él parecía una deidad, y yo, mediocre, incluso en los canones humanos.”
En fin. Creo que es obvio que ésta chica necesita una inyección de autoestima. Pero, lo que shockeo de una forma que no pude dejarlo pasar, fue lo que leí anoche.
Resulta que Jacob, el hombre lobo, forma parte de una manada liderada por un hombre llamado Sam. Sam está comprometido con una mujer llamada Emily. Cuando Bella y dos hombres lobos se dirigían a la casa de Sam, se da el siguiente diálogo:
“— ¿Sabe Emily que…? [pregunta Bella]
— Sí. Ah, y no te quedes mirándola. A Sam no le hace gracia.
Fruncí el ceño.
— ¿Por qué iba a quedarme mirándola?
— Como acabas de ver, andar con hombres lobo tiene sus riesgos—se apresuró a cambiar de tema.”
Al llegar a la casa, Bella describe:
“Una mujer joven, de piel cobriza y lustrosa y cabello largo, liso y negro como azabache estaba tras la barra, junto al fregadero, sacando panecillos de un molde y colocándolos sobre una bandeja de papel. Durante un segundo, pensé que la advertencia sobre que no me quedara mirándola era porque la chica era muy bonita.
Después preguntó con vos melodiosa «¿Tenéis hambre?», y se volvió hacia nosotros, con una sonrisa en media cara.
La parte derecha de su rostro, desde el nacimiento del pelo hasta la barbilla, estaba surcada por tres gruesas cicatrices de color cárdeno, aunque hacía mucho tiempo que debían de haberse curado. Una de ellas deformaba las comisuras de su ojo derecho, que era oscuro y de forma almendrada, mientras que otra retorcía el lado derecho de su boca en una mueca permanente.
….
Cuando se remangó la camisa de color lavanda, pude ver que las cicatrices se prolongaban por todo el brazo hasta llegar a la mano derecha. Tal y como me habían dicho, andar con hombres lobo tenía sus riesgos.
La puerta principal se abrió y Sam entró en la casa.
— Emily— saludó.
Su voz estaba impregnada de tanto amor que me avergoncé [...]
Era peor que una película romántica: esto era real, un canto a la alegría, la vida y el amor verdadero.”
Un poco antes en la historia, Jacob le dice a Bella:
“— No dije que no fuera seguro para mi. Estaba pensando en ti.
— ¿Qué quieres decir?
Miró al suelo y dio un puntapié a una piedra.
— Hay más de una razón por la que no debo estar cerca de ti, Bella. [...] Podrías resultar herida.. si me enfado, si me disgusto más de la cuenta…
[...]
— Es muy estúpido por mi parte, debería ser capaz de controlarme mejor. Te prometo que no tenía intención de enfadarme dijeras lo que dijeras, pero me hería tanto perderte en caso de que no aceptaras lo que soy…”
Bueno, creo que es suficiente. Mi pregunta es: Esto no tiene nada que ver con la violencia doméstica, ¿no? Que alguien me asegure que no es así! En caso contrario, es terrible el mensaje que está mandando éste libro.
Analicemos. Bella está perdidamente enamorada de un vampiro que se muere por sacarle hasta la última gota de sagre. A su vez, resultó ser un vampiro perfecto, cercano a un dios, que ella adora y cuida más que a su propia vida. Ergo: Edward es más valioso que ella, para ella misma. El vampiro, al ser tan perfecto, tiene la capacidad de decidir qué está bien y qué está mal. Qué puede y qué no puede hacer. Cuando finalmente la deja ella se “engancha” con.. un hombre lobo! Nena, qué pésima capacidad de elección que tenés… Éste no sólo es un pelígro en si mismo, sino que puede “perder el control” y “no saber lo que hace” y lastimarte. Perdón, pero, ¿éste no es el argumento que usa un hombre golpeador? No hace falta ser muy brillante para darse cuenta que frases como “yo no quería, perdón, me enojé, me descontrolé.. y te desfriguré la cara” están en boca de cualquier hombre de ese calibre. ¿Y acaso no es eso lo que le pasó a Sam con Emily? ¿Cuál es el mensaje de “amor” que puede leerse entre lineas ante la descripción del cuerpo lleno de marcas de Emily y el sentimiento de culpa de Sam?
Quizá estoy exagerando, lo admito. No pierdo de vista que es una novela de ficción y que estamos hablando de seres sobrenaturales que no existen (creo). Pero, de todas formas, creo que el mensaje autoritario, delirante, de un amor incondicional que acepta sin objetar las pautas que le pone el otro, que se pone un escalon más abajo (o un par) que el ser amado para rendirle tributo de obediencia, y que, encima, toma como una demostración de “amor” y ternura y toda la pelotudez, a un claro acto de violencia física del más fuerte sobre el más débil, bajo la excusa -patética- de “no poder controlarse”, me parece terrible. No se puede joder con un tema así. No se sabe quién lo puede leer y que tan identificada se puede sentir y, encima, ponerlo como un “acto de amor puro”. Recordemos que éste libro es un éxito absoluto en el mundo. Recordemos que son, especialmente, las adolescentes jóvenes las que más entusiasmadas están con la historia, las mismas que intentarán trasladar la historia de amor a su vida real. ¿De verdad alguién cree que es éste un buen mensaje?
Yo creo que no.
Me gusta mucho la propaganda de Frizzé que promociona un viaje al mundial. Al fin una propaganda de una bebida alcoholica que tiene en cuenta que las mujeres también tomamos, también nos vamos de fiesta y también nos sentimos atraídas al mejor estilo “pajero”.
Felicitaciones, gente.
Quilmes, Brama, etc., tomen nota y a ver si dejan de hacer esas propagandas ridículas en las que el único que toma es un hombre al que todas se le tiran encima y, encima, ¡es feo!
No somos sólo hormonas.
Somos mucho más que eso. Somos seres racionales, sociales, políticos. Seres con capacidades intelectuales, de costumbres, de compromisos. Vivimos en una sociedad compleja, construída en base a nuestros pensamientos, ideas, utopías personales. Tenemos relaciones sociales complejas. Opinamos, debatimos. Creamos, construímos. Somos -supuestamente- la especie más avanzada que habitan la Tierra; nos creemos eso, al menos.
Y sin embargo, hay gente que sigue creyendo y fundamenta con estúpidos y arqueotipados estudios científicos de dudosa calidad, que somos instintivos, básicos, dominados por nuestros genes. Que los hombres son violentos porque sus hormonas se lo dictan. Que las mujeres solamente queremos encontrar al mejor macho de la especie y reproducirnos infinitamente.
BASTA.
La biología abre el camino, la racionalidad lo determina.
Hoy, mientras escuchaba sobre el potencial nuevo DT de Racing, el alemán Matthäus, me encontré siendo terriblemente contradictoria (del tipo que detesto y me vivo quejando).
El periodista comentaba que la decisión de aceptar o no el cargo como director técnico recaía en la voluntad de la -hermosa, como se encargaron de recalcar- esposa de Matthäus, la ucraniana Liliana, y qué tan cómoda se sienta ella en nuestro país.
Al terminar de escuchar la noticia, inmediatamente pensé “¡Qué pollerudo!”, pero, luego de unos segundos de reflexión, me di cuenta que en realidad es lo que, personalmente, esperaría de un hombre en la misma situación. Pasado en limpio: si yo fuese Liliana, esposa de una ex estrella futbolera y ahora DT que le da la vuelta al mundo, lo MÍNIMO que espero es que tenga en cuenta mi opinión respecto a la ciudad que en suerte me tocará vivir por el resto de su contrato.
Nuevamente, una contradicción más que se suma a nuestra cotidianidad.. resabio de una sociedad patriarcal.
Algunas personas deberían venir con una leyenda de advertencia como la cerveza: “Enamorarse con moderación.”
Si hay algo que no puedo entender de los hombres es la increíble capacidad que tienen de ser defensores de inocentes y abogados del diablo a la vez.
Ante una noticia de violencia contra una mujer, la amplia mayoría salta condenando valientemente -fiel a su complejo de superhéroes- el hecho en cuestión, diciendo cosas como “es de maricón pegarle a una mujer”, “habría que cagarlo a trompadas”, “es una basura”, entre tantos otros insultos (no menos merecidos, dicho sea de paso).
Pero son aquellos mismos que se mimetizan con el papel de salvadores, los que acentúan el machismo en sus modos más sutiles todos los días. Son los mismos que no lavarían los platos, los que acusan de histéricas a todas las mujeres, los que celebran publicidades como las de Axe, los que ven a una fémina como un “trofeo” y la lista sigue.
Éste doble discurso moralista por un lado, pero bien patriarcal por el otro me tiene un poco harta. Ahora parece resultar que son ellos los que “no se encuentran a si mismos”, habiendo perdido su “identidad como género”. Que nos quedará a nosotras, después de milenios de opresión.
Que se entienda: esto no es un hombres vs mujeres. En tanto y cuanto sigan existiendo incongruencias, el machismo continuará. No sirve de nada que se tome conciencia sobre la no violencia hacia la mujer, si la que tiene que pasar la aspiradora en casa todos los días va a seguir siendo ella, por poner un ejemplo banal.
El machismo sigue estando. Está todos los días en la calle, estudios, trabajo, pareja, etc. Es fundamental detectarlo y atacarlo. Y el cambio no empieza por ellos, el cambio comienza desde nosotras; porque, básicamente, a ellos no les importa generar un cambio que les hará perder la posición de privilegio que tienen ahora. ¿A quién se le ocurriría atentar contra sus propios intereses de una manera tan suicida?
El día que la mayoría de mujeres prefiera quedarse solas antes que seguir soportando algo que no le gusta, que se acabe esa imperiosa necesidad de ser aprobada por el sexo opuesto y se cuestionen todos los modelos tradicionales impuestos, el machismo (si, lo aseguro) se terminará. No se trata de inclinar la balanza a nuestro favor, ni hacerlos pagar por el daño hecho, ni mucho menos; sino de incitar a los hombres, por el camino difícil, a que se pongan en pie de igualdad y dejen de romper un poco los ovarios, porque nuestra infinita paciencia no es tan infinita. O al menos la mía.
Faltan muchos años de evolución para eso. Ni con suerte llegaré a verlo pero, si tengo hijas/nietas/bisnietas, me reconfortaría que alguna de ellas pudiese vivirlo para contarlo.
Como diría Roseanne Barr, “Lo que todavía nos falta a las mujeres aprender es que nadie te da poder. Simplemente lo tenés que tomar vos.” Y es así, gente. Ellos nunca dirán “ay, bueno, chicas, vamos a compartir el poder juntos =)” O se conquista o seguimos como estamos.
Los amores a distancia tienen fecha de vencimiento. Siempre y cuando no haya un proyecto a corto plazo para estar juntos, físicamente hablando.
¿Para qué complicarse la vida? ¿No hay suficientes hombres/mujeres que viven un toque más cerca?
De cada 100 casos, 85 terminan en fracasos.
[Experiencia personal, sí]
En serio, ¿qué le pasó? ¡Qué me hiciste, nena! Nunca fui una gran admiradora de ella, pero me gustaban algunos de sus temas. Incluso tengo dos cds originales de ella.
Que alguien le avise que con su último tema, “loba”, la pifió feo. Y del video ni hablemos. Es un desperdicio de talento.
Si éste es el single, no me quiero ni imaginar lo que será el albúm completo…